domingo, 22 de octubre de 2017

La sombra de la cesárea es alargada (1º parte)

Si cuando hablé de la cesárea de mi hijo mayor parafraseé a García Márquez, ahora le toca el turno a Delibes; y es que, como la del ciprés, la sombra de la cesárea es alargada.
Ahora toca el turno de contar el parto de mi segundo hijo, mi primer parto (repito lo mismo que con la anterior entrada sobre estos temas: si buscas algo de costura, vuelve mañana, que tengo preparada una costura muy chula en Menuda Inspiración).

El embarazo de mi segundo hijo fue maravilloso: fue un bebé muy buscado, muy deseado, y tuve un embarazo estupendo en todos los sentidos. Aunque tuve síntomas, nauseas, cansancio... disfruté cada segundo que estuve embarazada. Acepté los cambios en mi cuerpo, el engordar (con mi primer hijo apenas me hice fotos porque me veía gorda y estaba acomplejada; con éste, sin embargo, me hice una sesión de fotos y todo XD)

También me cosí ropa para sentirme cómoda, subí fotos mías embaraza al blog... Nada que ver con la primera vez, donde pasé los cinco primeros meses intentando disimular la barriga (cosa complicada, por otro lado) sin conseguirlo.
Como soy muy fan de la Seguridad Social, seguí llevando el embarazo en el mismo centro de salud que con mi primer hijo (tampoco es que tenga mucho donde elegir, la verdad), y con la misma matrona que la vez anterior. 
Mi relación con la matrona no fue la más agradable del mundo, superó con creces el "es mejor fumar que engordar" de la primera vez. Como estaba gorda, me tocó hacerme la prueba de la glucosa, el O'Sullivan, en el primer trimestre: fue horrible! Un niño de dos años que no paraba quieto, yo sola en casa con él y unas naúseas que no podía moverme del sofá sin tragarme mi propia bilis. Fue el día que peor recuerdo del embarazo; bueno... uno de los peores. La prueba salió bien, pero yo seguí engordando. Comía sano, hacía pilates, andaba casi todas las tardes... así que no me preocupaba por el peso.
Cuando llevaba engordados unos diez kilos, en el segundo trimestre, la matrona me dijo que mi hijo nacería mal, si es que llegaba a nacer (sí, en serio, me dijo eso) por culpa de mi ganancia de peso. Salí de la consulta con la cabeza bien alta, pero nada más llegar al coche empecé a llorar y no paré hasta llegar a casa.
La siguiente consulta me negué a que me pesara. Lo puso en grande y subrayado en la cartilla del embarazo, lo cual hizo que los médicos me preguntasen cuando fui a hacerme la ecografía del tercer trimestre.
Por otro lado, las ecografías bien, las analíticas bien... era un embarazo perfectamente normal, aunque los médicos se empeñaban en que no lo fuera.
Todo iba bien hasta la semana 37+6, cuando fui a monitores. Me pusieron los monitores y tras eso pasé a hacerme la ecografía:
- Bájate las bragas que te explore -me dijo la ginecóloga
- No quiero Hamilton -se lo dije así, sin cortarme, porque esta vez sí sabía lo que quería y lo que no. 
- Entonces no hace falta que te explore. 
Creo que a la ginecóloga le sentó mal, pero bueno, tampoco es que me importase mucho.
Me hicieron la ecografía y todo bien, ahí estaba mi bebé. El problema fue cuando me dijo la ginecóloga que ingresaba en dos días para la CESÁREA. 
¿Cesárea? 
Según me dijo, los protocolos del hospital decían que con cesárea previa tendría que tener una cesárea electiva (así porque sí, básicamente). Le dije que no, que no iba a ingresar para una operación que no necesitaba sólo por el hecho de que mi anterior hijo había nacido por cesárea. Me dio un papel para que firmase renunciando a la cesárea (y rompió el papel donde tenía que firmar para el ingreso) y me dijo que era bajo mi responsabilidad, que si le pasaba algo a mi hijo sería culpa mía. Cuando le pregunté a que se refería, me habló de roturas de útero. Le pregunté cuantas había visto ella y me dijo que muy pocas que pero todas con un desenlace fatal y que por eso era mejor rajarme. Le dije que no, y me fui con fecha para nuevos monitores.

Cuando estaba de 39+6 estuve hablando con el matrón que me hizo los monitores y le pregunté la tasa de cesáreas de mi hospital, me dijo que no podía darme esos datos (viva la transparencia) y que si quería tener un parto vaginal (que no natural) me fuera a otro hospital ("Vete a X"). Me lo dijo riéndose, pero yo me quedé con el come-come.
Nuevamente reconocimiento. Nuevamente le digo al ginecólogo que como no tengo contracciones no quiero Hamilton. Me dice que entonces para qué he entrado, le digo que yo que sé, pero que no quiero que me lo haga. La auxiliar me sonrió y me dijo en voz baja "muy bien". Esas simples palabras me hicieron sentir mejor. Algo tan simple como un poco de empatía, y lo que lo necesitamos en esos momentos, y que poco empático se mostró conmigo su compañero.
Entonces el ginecólogo me sacó otro papel, para ingresar al día siguiente, porque una cosa es negarse a una cesárea pero ya dos es demasiado, que el bebé no va a sobrevivir a un parto y que es lo mejor para mí.
Yo ya me había estado informando sobre las roturas de útero, y sobre que es mejor un trabajo de parto normal que unas contracciones artificiales con oxitocina, así que volví a negarme. Pregunté por mis opciones en el caso de querer un parto natural en ese hospital, y me dijo que eran pocas, a menos que entrase coronando. Firmé una segunda renuncia y salí de ahí con nueva fecha para monitores.
Antes de seguir: yo en este embarazo estaba muy preparada para que los médicos se jugasen la carta del niño muerto (la de "tú verás lo que haces, pero si no nos haces caso tu bebé morirá") y tanto mi pareja como yo estábamos preparados para escuchar eso. Yo había leído mucho esta vez, me había informado... pero aún así es duro escuchar según que cosas.
Lo que son las cosas, le comenté a una amiga el tema de que el matrón se había reído y me había mandado al hospital de X (no voy a poner nombres, espero que entendáis por qué) y que yo no entendía por qué. Me dijo que era considerado un hospital muy respetuoso, y que me lo plantease en serio. O X o Y (otro hospital). Como ya me había quedado claro que en mi hospital de referencia no iba a conseguir mi parto deseado, me planteé otras opciones. Hablé con otra amiga y decidí ir al hospital Y, porque me pillaba un poco más lejos que mi hospital de referencia, pero no tanto como X.
La visita a ese hospital fue MARAVILLOSA. Me enseñaron todo, me explicaron todo, respondieron a mis preguntas, me dieron cifras (tasas de cesáreas, de episiotomías...), me explicaron qué hacer en caso de que tuviera que ser cesárea, me explicaron que había opciones a la epidural...
Por cierto, sobre el tema epidural: en mi hospital si no vas a la charla sobre ella, no te dejan ponértela en el parto. Es una charla en la que te explican en qué consiste y muy por encima los riesgos que tiene. Yo no quise ir, porque pensé que si quería un parto natural lo mejor era no llevar ese papelito firmado, pero en la ecografía del tercer trimestre el ginecólogo que me atendió me dijo que tenía que ir sí o sí, que imagina que tiene que ser inducción, porque "y si tienes un accidente y te ingresamos y hay que inducir para salvar al bebé, no podrías aguantar las contracciones de la oxitocina" (true history). El caso es que fui a la charla y coincidí allí con una chica de pilates; ella preguntó por el óxido nitroso y el anestesista se rió y le dijo que eso en Londres y por ahí, que aquí en España eso no se usaba, y que la única opción era la epidural, que él la recomendaba porque el parto dolía tantísimo que sin ella nos volveríamos locas de dolor.
Pasé una semana mal, llorando agobiada y escuchando de todo. Lo más suave era lo que ya me habían dicho: que iba a matar a mi bebé sólo por el capricho de querer parir. Lo mejor fue mi abuela, que soltó "Pues cuanta tontería hay ahora, que te dejen en paz y ya acabará saliendo por donde tiene que salir".
(El domingo que viene os pongo la segunda parte, que sino quedaba demasiado largo)

lunes, 16 de octubre de 2017

Sudadera Patrulla Canina

¿De niño o de niña? ¿Acaso eso importa? La ropa es ropa, y nada más. Y si a mi hijo le gusta el color lila, pues mami le hace una sudadera en lila. Y si le gusta Skye de la Patrulla Cansina (digo... Canina, ¿en que estaría yo pensando?) pues mami le pone en su sudadera lila un aplique de Skye y de Everest. 
He de reconocer que lo de "la ropa es ropa y da igual si es de niño o de niña" cada vez cuesta más, que ahora que el peque es el mayor y es más consciente de todo (cinco años...) la opinión de los demás puede llegar  a hacer daño, aunque por otro lado, sé que la mayoría de los comentarios no son con mala intención, y él sabe que la gente identifica el color rosa o lila con las niñas, al igual que el pelo largo, pero que lo define como niño no es la ropa que lleve o como tenga el pelo.
Y ya paso a hablar de la sudadera, que para eso estoy aquí, no?
Modelo Heather, que ya tenía sacado el patrón de una en blanco que le hice para la fiesta del cole en Navidad. 
Me gustó esta sudadera, un poco más larga por detrás que por delante, ancha y cómoda. Y a mi mayor le encantó su sudadera nueva (ésta y la blanca, que le debo una customización porque en blanco...como que no). 




 Cheeky Chocolate asoma tímidamente por un lateral, lo que supone un valor añadido a la sudadera (todo mejora con los shopkins... y con el chocolate, jeje).

 Aproveché el aplique para hacerle un bolsillo tipo monje, porque un bolsillo siempre hace falta y siempre viene bien para guardar piedras, hojas y piñas :)

Enlazo en el blog de Fans de Ottobre y en Menuda Inspiración

sábado, 14 de octubre de 2017

bola antiestres con perlas de agua y pijama gatos

Supongo que todos conocéis las perlas de agua (beads perles, orbeez -marca comercial- aqua beads... será por nombres!) 
En mi época de fimoadicta las usaba para el clay (las compré para hacer experimentos, aunque creo que no saqué ninguna cosa en claro con ellas y acabaron en una maceta y en un florero), Ahora, años después, he vuelto a comprarlas, pero para que jueguen los peques (sí... pensaba en la caja de luz... y como ya pasó con el arroz, no llegaron a usarse en eso)


Como juego sensorial nos gustó mucho (digo "nos" porque a mi también me gusta meter las manos ahí). Son húmedas y suavecitas, se resbalan entre los dedos y es divertido jugar con ellas y experimentar con su textura de gelatina.
Antes de hacer las bolas antiestres estuvieron jugando un buen rato con las bolitas.
Empezamos...
El primer paso es llenar la botella con las perlas de agua. Trabajo en equipo, los dos colaboraron XD
Bolitas dentro de la botella, llega el momento de inflar un globo (transparente) y ponerlo en la boca de la botella.
Se le da la vuelta a la botella para que las bolitas caigan dentro del globo.
Por cierto, me encanta este pijama de franela, lo han usado los dos (y viendo la calidad de las telas, lo usará también U. cuando a A. le quede pequeño... algún año de estos, que mami lo cosió grande)
¿No quedan preciosas las bolas a contraluz?
Se le quita el aire al globo, se hace un nudito y pelota antiestres terminada. Ya se puede estrujar y jugar con ella.

En el momento de hacer estas fotos, A. tenía 21 meses y R. cuatro años y medio.
 

¿Os ha gustado? Pues no todo es tan bonito como parece XD
La bola antiestres fue maravillosa durante un breve periodo de tiempo. Mi opinión: nunca mais; lo pasamos muy bien haciéndola, los peques jugaron mucho y disfrutaron casi que más el proceso que la pelota terminada. Pero el problema no fue ese, sino la calidad del globo (o eso creo) porque de las dos que hicimos, la primera se reventó a la media hora (y se me reventó a mi, que ni siquiera le apreté fuerte). La segunda duró unos días más, pero empezó a perder agua, así que por miedo a que reventara, eché las bolitas en un recipiente de cristal con el fin de usarlas para jugar en otra ocasión. ERROR... 
Se agusanaron!! Diré a su favor que estuvieron cerca de un mes en el recipiente, pero nunca me había pasado. Fue realmente asqueroso, y prefiero no acordarme. Eso sí,cada vez que veo videos en you tube donde hablan de estas bolas como la panacea antiestres se me revuelve el estómago XD
Ah! otra cosa a tener en cuenta: si estrujáis las bolas (al menos las del chino, igual con las de marca no pasa) se rompen en trocitos diminutos de gelatina, y eso cuesta muuuuucho a la hora de barrer (cosa inevitable si la pelota se revienta)
En fin... que no todo es tan bonito como se ve en internet (menos el pijama de gatos, eso es más bonito todavía en directo que en foto)

lunes, 9 de octubre de 2017

Bandana de bigotes

No me gustan demasiado los baberos (A.  no los ha soportado nunca, se los quita, tira de ellos, se hace daño...) pero las bandanas me encantan y me resultan mucho más prácticas, por eso mis peques van con más bandanas que baberos. Creo que aparte de combinar muy bien con la ropa, son cómodas y más suaves que los baberos XD (mi idea de babero es el babero tradicional, con plástico por debajo... igual debería modernizarme)
Aparte de todo, me encanta esta tela de bigotes:

Por detrás, polar blanco, suavecito e impermeable, para que no se moje el pecho del bebé. Y para cerrar, snap de estrella.

Patrón: el mío de siempre, aunque un poco más alargado.
Enlazo en Menuda Inspiración.

lunes, 2 de octubre de 2017

Una bata calentita

Este invierno pasado mi hijo mayor ha sido el único de la casa que no tenía bata, así que hemos tenido que solucionarlo.
Ottobre en mano, busqué un patrón que se pudiera adaptar a lo que queríamos: una bata de estar por casa pero... que no tapara demasiado, que mucha tela le agobia XD.
No recuerdo que patrón era, ni de qué revista, pero sí que era una chaqueta "de niña" abierta por delante.
Le puse dos trabillas en los laterales para poder ponerle la cinta para atarla. La pena es que ya la tenemos guardada para el invierno que viene y no hice fotos por delante.
 La tela es de una manta de polar que compramos en el mercadillo.  Por la mañana fuimos al mercadillo a comprar lo normal (fruta, verduras, frutos secos y telas... aunque por esas fechas ya habían quitado los dos únicos puestos de telas que había en mi pueblo), con la idea de aprovechar un pedido on line que tenía que hacer esa tarde para comprarle un polar a su gusto y poder hacerle la bata.
Pero en un puesto encontramos mantas por 3 o 5€ (no recuerdo bien) y al peque le gustó ésta porque tenía letras, así que... ya teníamos polar para hacer la bata. La verdad es que me gusta el resultado, aunque si el peque no tenía bata era por algo: creo que se la ha puesto tres o cuatro veces en todo el invierno, ya sabía yo que no es muy de batas.
Con lo que me sobró de manta me hice los pantalones de pijama más cómodos del mundo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Embroidered roses v.2

En agosto os enseñé un Embroidered roses, hecho con camisetas recicladas, pero quedó pendiente que os enseñara éste, hecho mezclando tela de camiseta (también reciclada, que es lo que estoy usando últimamente para los experimentos) combinada con tela plana.
Con tela plana queda también muy chulo, y sigue siendo cómodo. Para hacerlo, no tuve que modificar casi nada el patrón: lo dejé como el otro, sin mangas y con el tirante abierto y cerrado con snaps. También puse vistas en el bajo en lugar de puño, aunque en las fotos no se ve.
U. ya tiene 4 meses y se da la vuelta sobre sí mismo. Mi bebé se hace mayor, y eso que hace nada estaba todavía dentro de mí. 
Este mes de septiembre me está costando mucho llevar el blog medio al día, apenas he podido publicar o sentarme con calma a escribir algo, pero es que yo, como la mayoría de vosotras,  vivo en septiembre el año nuevo, con la vuelta al cole, a las rutinas y a la falta de tiempo. 
Enlazo en Menuda Inspiración y en el Blog de Fans de Ottobre.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El último Rums # Wet bag de retales

Es jueves!
Aunque hoy es un jueves con sabor agridulce (bueno... más agrio que dulce, que me da mucha penita que se acabe este sarao de los jueves)
La secadora y el mal uso ha acabado con varios de los pañales de tela que tenemos, o que teníamos, porque empezó a fugar el pul y claro... a la primera meada se traspasaba todo. 
Ya sabéis: antes de tirarlo, reciclarlo. 
Con la primera tanda de pañales para reciclar hice compresas. Con esta segunda tanda iba a hacer más compresas, pero ahora mismo no las necesito, así que wet bag al canto, que siempre vienen bien para llevar los pañalitos sucios.
 Son pañaletes chinorris pero como llevan con nosotros unos cuatro años (eran del mayor, igual he sido muy optimista por pretender que llegasen hasta el tercero) les tengo mucho cariño, y no me parecía bien tirarlos sin más. 
 Caben perfectamente dos o tres pañales, no huele nada y doblada apenas abulta, así que si tengo que reciclar más pañales me haré otra (sí, ME haré, para mí, porque aunque sea para los pañales de un bebé, éstos van en mi bolso, así que por eso lo traigo a Rums, porque estoy cansada de quedarme sin wet bag -nunca hay suficientes, al menos en mi caso- y tener que usar bolsas de plástico del súper).
Muchísimas gracias Mara por estos años de Rums. Se echará de menos la cita de los jueves. Gracias a ti me he animado a coser más para mí (y a perder la vergüenza de enseñar la ropa puesta)

lunes, 11 de septiembre de 2017

Cinta para el pelo de gatos

Cuando vi el tutorial de Anna, de Cal Joan, de una cinta para el pelo (yo la llamo cinta, sin distinguir entre ancha o estrecha: si se pone en el pelo, en mi casa es una cinta) tuve la excusa que necesitaba para hacerle una cinta a mi mayor, cuyo pelo largo es precioso, pero se le va  a la cara, impidiéndole hacer manualidades cómodamente (bueno... y para el cole también era un "problemilla" eso del pelo tapando los ojos, jeje)
Con un trozo de camiseta que había sobrado de coser otras cosas, cinta en dos minutos.
Lo difícil fue sacar una foto a R. con la cinta puesta (no es vuestro ordenador, es que la foto está borrosa y movida)
 Después de ésta le hice otra, en tela de gotas, mucho más ancha (y que ha usado más, todo sea dicho) y seguiré haciéndole, porque son rápidas de coser y muy necesarias.
Hoy enlazo en Menuda Inspiración, pero seguramente la próxima cinta que veáis por aquí sea para mi, que también empiezo a necesitar una (por fin va creciendo el pelo, y estoy en esa fase en la que dudo si volver a cortármelo o dejármelo crecer otra vez)

lunes, 4 de septiembre de 2017

Bata escolar de verano

Esta bata escolar (yo las llamo babys, ¿y vosotros?) la cosí hace un año, para el inicio del cole. Hice las fotos el primer día de cole, es una pena que no podáis ver su cara de felicidad (sí, le encanta el cole... o le encantaba con cuatro años, este año ya veremos, aunque creo que también le gustará porque es la misma profesora y casi los mismos compañeros).
He dejado tanto tiempo las fotos sin subir que ya he pensado "ya para septiembre, ¿no?" así que aquí os enseño el baby que le cosí el año pasado, a ver si este año me animo y le coso otro (y otro de manga larga, que al final el año pasado fue con el baby del cole y yo me quedé con la tela sin ni siquera cortar... ¿he dicho ya que ando falta de tiempo?)
Tela vichí naranja para el cuerpo del baby, azul con lápices para los detalles (cuello y bolsillos) y, aunque no se vea, bies blanco para las mangas, porque la versión de verano es fresquita, cortita y sin mangas:

 Aquí por detrás, así también podéis ver la mochila que le hice a juego para el primer día de clase (y el resto, aunque vamos combinando las cuatro mochilas que tiene según nos dé)
El patrón es comprado a Naii, que mira que tenía yo ganas de tener ese patrón (desde antes de que el peque fuera al colegio, cuando lo sacó me encapriché) y ahora que por fin lo tengo apenas lo he usado... Necesito días más largos XD

lunes, 28 de agosto de 2017

¿Niño o niña? Tweet tweet de animales


Siempre digo que la ropa es ropa, que da igual si es de niño o de niña siempre que a los peques les guste, aunque una cosa es decirlo/escribirlo y otra vivirlo (y con cinco años es más complicado que con tres meses).
Me gustó mucho el modelo tweet tweet, y el peque-peque necesitaba con urgencia partes de arriba (sobre todo que no fueran bodys, que no me gustan nada con los pañales de tela) así que, a coser un tweet tweet para él.
El modelo es prioritariamente femenino (vamos, que lo ves y piensas en una niña) pero ¿por qué? ¿Acaso un niño no lo puede llevar?
Por delante, con sus volantes:
 Lo único que modifiqué fue la parte trasera, que no puse volante porque no quería que se clavase cuando el bebé estuviera tumbado.
Para cerrar, bies azul, porque me dio pereza sacar la plancha para hacer el bies con la propia tela. Y para cerrar los tirantes, lazos, que nunca me hubiera imaginado yo que un hijo mío llevaría lazos... eso por imaginarme cosas XD

Le queda genial, estoy tan contenta con ella que seguramente le cosa otra, aunque sea por capricho (estoy empezando a pensar que la tela plana va a ser cómoda y todo, jeje)
Enlazo en Blog de Fans de Ottobre y en Menuda Inspiración.

sábado, 26 de agosto de 2017

Mei Tai para A.

Esta entrada va a ser corta, porque ya es el ¿tercer? mei tai que publico (y me queda otro) y no quiero aburrir con el monotema del porteo. 
Esta vez ha sido un mei tai para la mamá de A., un amiguito de mi mediano.
 S. eligió esta preciosa tela:
Con la tela elegida, un Mei Tai para toodler (A. ya tiene dos años, pero el porteo no entiende de edades). Combiné la tela con vaquero, para que resaltase sólo la tela. Es una pena que hiciera las fotos de noche y con prisa, porque no se aprecia bien lo bonita que es. 


jueves, 24 de agosto de 2017

Tuneo de verano: De leggings a pantalones

Es jueves!
Pero para mi, no es Rums
Publico hoy, porque se me acumulan las costuras de los peques, que este verano está siendo productivo.
Hace tiempo que A. necesita pantalones cortos, porque los mancha se mojan... y al final pues eso, que los necesita y mami no se los cose. Así que, mientras que no encuentro el tiempo (ahora mismo, mientras escribo esto, tengo dos pantalones a medias, pero una camisa y una corbata han hecho que posponga esa costura) toca tunear unos comprados.
Leggings de tienda, talla 3-4 años + y tijeretazo de mami = pantalones cortos para niño de dos años (quedan anchitos y bien). Con el sobrante, tal cual (sólo cosido uno junto a otro), una cinta para el pelo del mayor, que siempre viene bien.
En total, dos costuras (las de la cinta) y dos peques arreglados. No es gran cosa, pero bueno... a veces coser, lo que se dice coser, coso poco XD


Enlazo en El verano de la piña, de Cal Joan
 A ver si consigo una foto con los pantalones en alguno de los dos peques y pongo un poco de chicha al post, que una foto sola queda un poco sosillo (y más con esta "peazo costura")
Por cierto, sí: a uno de los dos peques, porque a los dos días volví a la tienda y compré otros, una talla más, para el mayor, que no es que ande falto, pero son piñas, y las piñas nunca están de más (y con los recortes de sus perneras no sé si hacer otra cinta combinada con negro y más ancha, o algo para U., y así van todos a juego con sus piñas)

lunes, 21 de agosto de 2017

Sporty baby

Con los restos de mi pijama de gatos, unos pantalones para el peque.
Me gustan los pantalones cortos para los niños, pero cortos cortos, no bermudas (las bermudas dan calor, sobre todo si tienes dos años y vives en Murcia).

Patrón súper sencillo pero precioso. Ya lo había hecho antes combinando tela de camiseta y tela plana, y de las dos maneras me gusta mucho.
Enlazo en Blog de Fans de Ottobre y en Menuda Inspiración

domingo, 20 de agosto de 2017

Crónica de una cesárea anunciada (2º parte)

Como ya os conté en el post anterior sobre la cesárea de mi hijo mayor, en su nacimiento pequé de novata. Supongo que es algo que a todos nos pasa, ya que sino no existiría el refrán "de los errores se aprende".
Voy a ahorrarme contar los tres días que pasé ingresada en el hospital, con prostaglandinas para inducir un parto para el que mi cuerpo no estaba preparado. Mi bebé tenía 38 semanas de gestación y, en su caso, no era el momento de nacer.
Por las mañanas me bajaban a monitores y me ponían las prostaglandinas. Pasaba el resto del día andando, subiendo escaleras... a ver si así sucedía el milagro.
El tercer día, de 38+2, fue el definitivo.
Bajé a monitores por última vez, con mi marido (por primera vez) y mis papeles del embarazo. Allí una matrona muy agradable nos explicó casi todo: cómo era el paritorio, que tenía un baño para ducharme si me apetecía (complicado, ya que no podía quitarme los monitores), "mira, la silla de partos es lo que ves en ese rincón", etc. Nos explico todo salvo que podía pedir el alta voluntaria y volver a casa; nadie me dijo que tenía otras opciones, pero en ese momento tampoco me importaba demasiado.
Intentaron hacerme un tacto, pero me dolía y me negué. Al rato, otra persona lo volvió a intentar y volví a negarme, así que no podían saber de cuanto estaba dilatada, aunque apenas tenía contracciones.
A las dos de la tarde me dijeron que igual era el momento de ponerme la epidural, porque iban a ponerme oxitocina y claro, con oxitocina no podría soportar el dolor. Dije que Ok, que llamaran a la anestesista. La matrona me dijo que pronto conocería a mi hijo, ya que una vez que me pusieran la oxitocina tendría solo unas horas (4? 5? no recuerdo) para poder parir, si no lo hacía, sería cesárea. Tras tres días ahí metida, todo me parecía bien. Sólo quería ver a mi hijo, cogerlo en brazos, darle mil besos... lo demás me daba igual, y para eso estaban los médicos, para saber qué hacerme.
Lo que recuerdo más doloroso del nacimiento de mi primer hijo fue la epidural, de hecho aún hoy me duele recordarlo. En el hospital tienes que asistir a una charla en la que te explican todo sobre este tipo de analgesia: que es un procedimiento ciego, que tiene margen de error, que a veces tiene efectos secundarios... pero yo no esperaba eso.
La anestesista me pinchó en la espalda y eso fue... fue... sentí (cosas que me vinieron a la cabeza) como si una mujer con tacones de aguja me los estuviese clavando en la espalda, tal era el dolor y, sobre todo la presión. Me moví un poco.
- Estate quieta -me dijo la anestesista. Pedí perdón y resultó que no la había puesto bien y tenía que repetir el pinchazo.
- Ya te explicaron que es un procedimiento ciego, no? -repitió- entonces, no te muevas.
La segunda vez que me pinchó me dolió más. En parte porque empiezo a pensar que tengo poca tolerancia al dolor, en parte porque el segundo pinchazo fue al poco del primero y todavía tenía la zona dolorida.
Entiendo que la anestesista estaba haciendo su trabajo. Entiendo que una mujer que se mueve no se lo facilita, pero... ella tenía que haber intentado entenderme a  mi. Le pregunté si podía tumbarme de lado, ya que en la preparación al parto, la matrona había dicho que así dolía menos el pinchazo inicial, pero me dijo que no, que inclinada hacia delante. Imaginad: panzón de embarazada, inclinada hacia delante sin apenas movilidad y temblando de frío y de miedo. Sola, porque a mi marido le habían hecho salir, y sin más apoyo que la matrona, que me intentaba calmar para que me quedase quieta y no me doliera tanto.
El segundo pinchazo tampoco hizo efecto, porque parece ser que tenía la espalda desviada. Grité un poco y eso enfadó a la anestesista, que me dijo muy malhumorada: "sabías a lo que venías, no? Entonces,  no te quejes".
Finalmente, a la tercera fue la vencida, me pusieron la epidural, me hizo efecto, la matrona me hizo un tacto, vio que estaba dilatada de tres centímetros, me rompió la bolsa, me pusieron el gotero con la oxitocina y a esperar. Por lo menos estaba con mi marido, así que podíamos hablar y estar juntos.
Nos explicaron que en caso de cesárea el piel con piel lo haría el padre. Ya estaba claro que sería cesárea. 
A eso de las seis volvieron a hacerme un tacto. Seguía de tres centímetros así que a quirófano: cesárea por no progresión del parto.
A las 19:22 me sacaban a mi hijo y se lo llevaban a su padre. Lo subieron para que pudiera verlo, pero no pude tocarlo; tenía las manos atadas a la camilla (me explicaron que era para que no me diese por tocarme mientras me abrían, y lo entendí, la verdad).
Una cosa que no me gustó fue como me sentí tras la cesárea, mientras me ponían las grapas. No sentí que fuera una persona, me sentí un trozo de carne al que cosían, algo sin sentimientos. Entiendo que para ellos era una operación rutinaria, (de hecho, fui la quinta cesárea de ese día) entiendo que son personas y que las personas hablan en sus trabajos de cosas personales, pero joder... si tienes en la camilla a una mujer a la que le acabas de sacar a su hijo, lo menos oportuno es hablar de la barbacoa que ibas a hacer el fin de semana, no? O igual soy yo la rara. 
Finalmente me llevaron a la sala de post-operatorio y ahí me quedé dormida (ahora sé que tienen por costumbre poner una sedación ligera). Mientras, mi bebé, mi pequeño R. estaba en brazos de su padre.  A las 21:30, dos horas después de haber nacido, una enfermera vino a verme y a preguntarme si me apetecía ver a mi bebé:
-Si estás cansada y necesitas descansar, lo entiendo, no serías la primera madre que prefiere que se quede el bebé con el padre y así poder dormir un poco más.
Supongo que os imagináis mi respuesta, no? Pues eso.
Por fin tenía a mi bebé en mis brazos, en mis tetas, y por fin podía comérmelo a besos. 
Me encanta lo borroso de esta foto. Es la primera que le hicimos, se la hizo su padre nada más tenerlo en sus brazos, y de ahí el temblor de pulso y la foto borrosa. Pero no la cambiaría por ninguna más nítida. 
En un próximo post, si os apetece, os contaré los inicios de su lactancia. (Y en otro, los nacimientos de sus dos hermanos, que no tienen nada que ver con éste, afortunadamente)

sábado, 19 de agosto de 2017

Vestido tela wax


Elpost de hoy vade cosas raras en mi. 
La primera cosa es que esta es una costura de la que estoy especialmente orgullosa, por eso lo primero que os quiero enseñar es la parte de dentro, del cuello, con mi etiqueta. (cuello bien rematadito, con el bies puesto como toca, y no con zig zag como siempre hago)
¿Se os hace raro que publique esto en sábado y no en jueves? Es que no es una costura para mi, sino para mi madre (la segunda vez que le coso algo, la primera fue una camiseta).
 Patrón súper básico y sencillo, tipo "A line dress", para no restar protagonismo a una tela preciosa que le habían traído de ¿Ghana? (creo que es de allí, ahora no recuerdo bien). 


 Otra novedad o cosa rara de este post es que ¡no es un patrón de ottobre! ¿No es increíble? (Eva de Metal suena en mi cabeza al escribir esa frase, jeje)
Antes de que la revista ottobre llegara a mi pueblo, mi marido me regaló una revista de patrones llamada "Patrones de mujer". Tengo dos revistas de esas, compradas antes de atreverme con Ottobre Woman, (con la kids ya medio me había atrevido) aunque he de confesar que nunca las había usado hasta este vestido. Si alguien quiere saber qué patrón es, decídmelo y lo busco, porque ahora mismo no tengo ni idea.
Confesión: Me gustan más los modelos de ottobre, porque son más ponibles para mi, que prefiero llevar telas elásticas a telas planas (al estar gorda, voy mucho más cómoda, me veo menos efecto "mesa camilla")
Creo que a mi madre se le da mejor posar para las fotos que a mi XD




jueves, 17 de agosto de 2017

Rums #33 Hera top mesacamillero

Es jueves!
Es Rums!
¿A que mola el hera top de wardrobe by me? ¿A que mola hacer un CC con Doctora Botones? ¿A que mola la tela baratera sueca? Bueno... eso ya mola menos, que hay que ver la tela de las narices lo sosa que es...
Si las instrucciones de un CC dicen claramente "tela con caída", lo lógico sería usar una tela con caída, no? Sería lo lógico, sí, pero yo de lógica ando escasa.  O de confianza en mí misma, o yo que sé... 
No me fiaba demasiado de coser este patrón, porque lo veo más bien para chicas delgaditas, pero estaba tan chulo y me gustaron tanto vuestras versiones que no pude resistirme. Como quería coserlo "a la de ya" y no tenía ninguna tela apropiada en casa, usé algodón normal y corriente y prescindí de las mangas (por otro lado, mejor para el calor del verano)
 Para quitar un poco la sosería de la tela, puse una cinta de los shopkins (sí, shopkins... es que tengo mucha y hay que gastarla; además, Cheeky Chocolate es súper mona XD)
¿Veis el efecto mesa-camillero? Creo que el peplum me quedó un poco alto, no? He visto varios como el mío, aunque también he visto otros que lo tienen más a la cadera, quizá así me estilizaría un poco más (que tampoco es que me importe, me lo he puesto ya dos veces y muy cómoda que voy, aunque si coso un segundo lo haré más bajo)
Posar no es lo mío, desde luego.
 Lo mejor de esta foto es el suelo XD

lunes, 14 de agosto de 2017

Camisa veggie mod. 2

Como os adelanté en esta entrada el verano pasado me reconcilié con las camisas para niños, al menos para A., y fue gracias a la blusa Veggie. Este año todavía no le he cosido ninguna, y es que, sorprendentemente, le siguen quedando bien éstas. Se ve que mami cosió unas camisas un poco grandes... aunque si comparo estas fotos (de hace un año) con la blusa puesta ahora mismo, apenas hay diferencia (más ajustada y algo más corta, pero vamos... que este conjunto de las fotos se lo puse tal cual hace un par de semanas)
Esta es la segunda que hice, con una tela muy sesentera y de buen rollito XD. Todavía me queda enseñaros otra en una tela lila preciosa, también con pantalones a juego, a ver si lo puedo hacer antes de que acabe el verano. 
 Bebé de un año (ays... nostalgia de mi bebé) cómodo, fresco y guapísimo, aunque quede mal que lo diga yo.
Cuello y sisas con bies, y cinta de princesas para decorar el pecho y romper un poco el estampado de la tela.
 Le cosí unos pantalones a juego, también de ottobre, en tela de camiseta lisa blanca (reciclada, que eran una prueba) y los laterales en tela plana, a juego con la blusa. La revista indicaba que era todo en tela de camiseta, pero con tela plana también quedan muy bien y siguen resultando cómodos.
 En la espalda, para cerrar, snaps verdes que no se ven en la foto XD
Los pantalones por detrás son lisos, fieles al patrón original, el sporty baby.
Enlazo en Menuda Inspiración y en el blog de Fans de Ottobre

domingo, 13 de agosto de 2017

Crónica de una cesárea anunciada (1º parte)

Es la segunda vez que escribo esta entrada. La primera vez, después de días queriendo hacerla, de darle mil vueltas a si debía o no (este es un blog más de costura que de otra cosa, aunque las cosas de "minukosas" son cualquier cosa, no?) y cuando por fin me decidí y pude hacerlo (en dos días, que los peques no me lo pusieron fácil) me equivoqué al guardarla y la borré entera. Lo positivo: que me he atrevido a escribir sobre mi cesárea y compartir mi experiencia. Lo negativo: que ahora tengo que volver a escribir la entrada XD
Si esperas un post de costura, vuelve mañana, que tendré una costura en Menuda Inspiración.

El embarazo de R., mi primer hijo, acabó en cesárea "por no progresión del parto", tras tres días de inducción. Cuando me preguntan, digo que fue "cesárea por inducción fallida", por ser primeriza y pensar que los médicos tenían razón al 100% (que no digo que no, pero si volviera para atrás, hay varias cosas que cambiaría).
Lo primero que quiero decir, es que en ningún momento quiero sentar cátedra, ni dar a entender que mi postura es la adecuada o que una cesárea es mala, o... yo que sé. Hablo de mi experiencia, mis sensaciones y mis emociones al respecto.
Y ahora... vamos al lío.
 Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo engordé, engordé mucho. Diré a mi favor que nada más ver el positivo me dejé el tabaco y una dieta horrible con un gran efecto rebote, lo que hizo que el primer trimestre engordase quince maravillosos kilos (y luego algunos más). Todo el embarazo estuve condicionada por mi ganancia de peso. No por mi, porque  en todo momento tanto el bebé como yo estuvimos sanos, sino por el entorno. Mi matrona llegó a decirme que era preferible que volviera a fumar a que siguiera engordando, cosa que por cierto nunca se me pasó por la cabeza ( a día de hoy, hace casi seis años que dejé el tabaco, y no me planteo volver). 
La habichuelita crecía dentro de mi, y yo era la típica madre primeriza a la que todos dan consejos, porque todo el mundo sabe que una primeriza no tiene ni idea de nada.
En la semana 27 me regalaron una ecografía 4D y yo, novata e ilusionada, fui a hacérmela. La ginecóloga, al ver que el bebé era grande, me dijo algo que marcó el resto del embarazo: "Asume que va a tener que ser cesárea, que el bebé es muy grande".
Consulté con mi matrona lo que me había dicho aquella ginecóloga, y me dijo que sí, que como yo estaba tan gorda, no podría parir vaginalmente y lo más seguro es que fuera cesárea. Evidentemente, la creí. Yo había leído un libro sobre partos y varios sobre lactancia (bueno... dos, pero no necesité más en ese momento) y ahí no decía nada que relacionase sobrepeso con cesárea, o cosas así. Pero ¿acaso iba a saber yo más que los médicos? (esta frase la escuché hasta la saciedad en mi segundo embarazo, pero mi reacción en el segundo fue diferente a con el primero, cuando callaba, bajaba la cabeza y asentía, porque por supuesto los médicos sabrían más que yo sobre mi cuerpo y mi bebé).
Una cosa que tiene mi hospital de cabecera es que te hacen los primeros monitores en la semana 37 o 38, en mi caso, 37+5. 
Nunca había ido a monitores, ni me habían explicado nada, así que iba a ciegas totalmente. Me senté, me pusieron las correas y a esperar. Luego, una ecografía para ver como iba el bebé. En la ecografía, el ginecólogo me dijo que ingresaba el lunes (esto pasó viernes) para una inducción, porque mi bebé era demasiado grande, ya que su peso estimado era de unos 4 kilos, y si lo dejaban dentro de mí, a saber qué peso alcanzaría. 
No exagero, fue lo que me dijeron. De hecho, el motivo de mi inducción fue el riesgo de un feto macrosómico (obviemos, nuevamente, el hecho de que para hablar de macrosomía fetal el bebé tenga que superar los 4 kilos y medio, y obviemos también que las ecografías tienen un error de medio kilo en las medidas, por lo que no son "palabra del señor").
Cuando acabé en el hospital fui a mi centro de salud para hablar con mi matrona y se lo comenté, muy tranquila, la verdad. Me dijo que era normal, que habiendo engordado tanto era lógico. Hoy hubiera agradecido saber algo más, que me explicara alguien en qué consistía una inducción y qué riesgos conlleva hacerla en la semana 38. 
Por otro lado, mi familia encantada por poder conocer al primer nieto/sobrino/primo... antes de tiempo y además "Si ya te lo había dicho X -la ginecóloga del 4D-, cesárea en la 37".


Y un lunes por la mañana salí, nerviosa y ansiosa por conocer a mi bebé, rumbo al hospital, pero eso lo dejo para la segunda parte del post, que no quiero eternizarme con éste. 

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